Amor, sexo y lo sobrenatural

Cuando hablamos del género horror, o sobrenatural lo último que se nos vendría a la cabeza, es que el monstruo pida un encuentro romántico para ir a cenar (sin ser nosotros parte del menú).

Pero para nuestra sorpresa el mundo sobrenatural esta plagado de historias de amor y sexo.

Vampiros, hombres lobo, fantasmas, hadas, bestias ¡nadie se salva!

Desde el elegante Drácula de Gary Oldman, el peludo Naschy como Waldemar Daninsky, Patrick Swayze como el fantasma de Sam Wheat… el amor ata, une y requiere sacrificios épicos.

Pero no todos son tan románticos como los ejemplos anteriores. La serie True Blood muestra un mundo donde seres sobrenaturales y humanos tienen relaciones consentidas y más o menos aprobadas por la sociedad. La serie no se abstiene de poner escenas de sexo entre los personajes.

La analogía del cuento “La bella y la bestia” es clara. La bestia feroz, el monstruo que podría matarnos, ve ese algo “especial” en esa criatura frágil, y muchas veces desconocedora del terrible secreto.

El sentimiento de “ser escogido” es atrayente sobretodo si es prohibido, secreto o peligroso. Normalmente es un amor que consume y desgasta y que no acaba bien (en la mayoría para el ser sobrenatural, que para proteger el objeto de su amor decide sacrificarse)

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Podríamos citar aquí como ejemplo de interés a Luis Royo y a su hijo , ilustradores realistas de lo erótico-monstruoso, artistas nacionales y de fama internacional¿Quien no ha observado con una mezcla de horror e interés esas jóvenes acariciadas por monstruosas bestias?

Si queremos ya retorcer el asunto y dejarnos llevar por la locura, este artículo no puede acabar sin hablar del arte japones del ukiyo-e y el hentai.

El erotismo con tentáculos es un tema pictórico que se remonta a una tradición de la pintura ukiyo-e japones den periodo Edo, cuando el sintoísmo volvió a resurgir y dio una actitud más abierta respecto al sexo.

La primera obra pictórica sobre esto es “El sueño de la esposa del pescador” donde se ve a una mujer copulando con dos pulpos.

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Urotsukidoji (1986), de Toshio Maeda fue el primer hentai de este tipo. ¿Y porque hizo algo así? La censura japonesa era muy estricta, no se podían mostrar los genitales. Así que Maeda cambio penes por tentáculos y pudo pasar la censura.

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La mezcla de lo brutal y lo inocente, es algo que siempre ha estado muy presente en todo tipo de literatura, folklore, incluso religión. Ying yang, el bien y el mal, el extremo mas alejado, y su contrapartida con la cual nos sentimos reflejados, resultando una combinación extraña de monstruosidad y belleza con la que mirarse en el espejo de lo correcto y lo grotesco.

Escrito por Daciana Bratovich para Revista Vaulderie

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