Reflexiones sobre la Gehenna

Reflexiones sobre la Gehenna, por Miletto de la Rosa.
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Muchos de ustedes quizá se pregunten “¿Qué hace un Toreador sacando una conclusión?” Lo cierto es que nuestro querídisimo clan siempre tiene una opinión para todo, y para generar una buena crítica hay que informarse bien, y por ende muchos de nosotros nos enfocamos implacablemente en largas investigaciones solo para tener el derecho de hablarde ellas.

Pocos temas tocan más a los viejos vástagos cómo la Gehenna, la profecía que anuncia que cuando los antediluvianos se levanten nos devorarán a todos, y que hecho, suena casi tan ridícula como eso que los lupinos llaman Wyrm, que no es más que el concepto de entropía.

El grandioso clan Toreador se atribuye el saber de la realidad detrás de este asunto, aunque se ha mantenido bien guardado. En conjunto, toda nuestra familia cree que ésto es falso y que lo más probables es que, si los antediluvianos existen, han despertado ya varias veces durante el paso de los siglos, y esto mismo sería una negación a la Gehenna.

¿Estás perdido? Te explicaré un concepto muy básico que descubrí.

¿Qué es el letargo? Cuando te duermes ¿bien? Este periodo puede durar aleatoriamente, al igual que el sueño de los seres humanos.
Cuando entras en letargo por voluntad propia la sangre de tu cuerpo comienza a consumirse, y en el lapso de algunas semanas ya no quedará nada de este fluido, y serás una especie de momia hasta que despiertes terriblemente hambriento.

Lección dos ¿te acuerdas cuando tu Sire (disculpas a los Caitiff presentes) te enseñó que, en tu existencia vampírica, si te haces un corte este sanará automáticamente mientras tengas algo de sangre en tu sistema? Pues bien, creo que ya comienzas a comprender.

Te presento un ejemplo: Tienes a un vástago en letargo, el cual ya no tiene ni gota de sangre, y lo dejas en una tumba sepultado en la arena. Esta tierrecilla, con el transcurso del tiempo tarde o temprano erosionará tanto al vampiro durmiente (que no podra curarse por falta de sangre) que lo llevará a la muerte definitiva. Las condiciones son las mismas, como por ejemplo, para el antediluviano Nosferatu, del cual se especula qué se escondió y durmió en el océano: el agua tarde o temprano haría lo suyo.

Ahora, pensemos racionalmente ¿un antediluviano se dejaria morir así? ¿Acaso seguiría dormido cuando sienta que su cuerpo está siendo gravemente dañado? Pues la respuesta es una: no. Además, la única forma de escaparse de la entropía es despertar y beber sangre, porque, vamos, no somos inmortales.

En fin, ante la necesidad de sangre, los antediluvianos ya habrán despertado muchas veces antes para recargar sus reservas y curarse de los daños del tiempo, lo que negaría la Gehenna ya que éstos seres ya habrían despertado varias veces. Y, en caso de no haber despertado, el tiempo y los factores ambiantales ya los habrán llevado directo a la muerte definitiva, y hoy por hoy no serían más que polvo, por lo tanto, tampoco podría producirse la Gehenna.

Atte, Mileto de la Rosa, poeta y neonato del magnífico clan Toreador.
Ilustración Marc Simonetti

 

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