Cartas del pasado

“Cartas del pasado” relato libre sobre las Hijas de la Cacofonía
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“Cartas del pasado”

-Jefa, le traigo un té.

-Gracias Timi.-Daciana dejo a un lado una caja antigua y tomó un trago.

-¿Qué es eso?-dijo mientras cambiaba unas bombillas- No se lo había visto antes.

-Esto Timi, es la historia de amor de mi Sire.- cogió la caja y la abrió. Parecía una caja de música, pero eran tendones, cuerdas vocales y una boca- Empecé a escribir sobre las Sirenas por esta caja.

“Mi Sire era joven por aquel entonces. La espada le mandó a Rusia a espiar a los Anarkas, facción que se estaba haciendo fuerte justo debajo de las narices de la Camarilla.

En aquella época las Hijas de la Cacofonía habían creado una especie de escuela de opera rusa. Mi Sire se hacia pasar por un Toreador mecenas de esa escuela, lo que le daba acceso a muchas informaciones.

Lo que no se imaginaba era que se enamoraría de una de ellas. En los manuscritos nunca la mencionó, por lo que desconozco su nombre.

Su voz era suave y perturbadora, pero sufría porque no estaba a la altura de las demás. Mi Sire le enviaba regalos y le daba conversación, incluso se mordieron en varias ocasiones.

Un día que despues de un ensayo especialmente duro, ella estaba extremadamente deprimida y llorosa. Mi Sire cometió la imprudencia de revelarle la verdad de su clan para así ayudarla a tener un registro aún más elevado.

Un nosferatu pro-Anarka lo escuchó todo, y la Sirena desapareció. Mi Sire recibió una carta del Nosferatu, citándole en un cementerio cercano.

El Nosfe no esperaba la violencia con la que le atacó y tras mostrarle donde estaba la Sirena lo mató allí mismo.

Todo estaba lleno de sangre y la pobre chica estaba medio despedazada. Canturreaba la canción que él le había enseñado, una tonadilla popular de Polonia.

Lloró amargamente. Cogió los restos y se los llevo consigo a su refugio. Trabajó en esta caja durante meses, ya lejos de Rusia.

Gracias a la información que le saco al nosferatu, el día de la revuelta bolchevique no hubo bajas Sabbats.”

-Y esta caja es lo que queda de esa Sirena- cogió un cortaplumas y le tiro unas gotas de sangre encima. Los labios la lamieron perezosamente.- Si la alimento con mi sangre no reacciona, pero si por el contrario, es la sangre de mi Sire, se pone a cantar esa canción polaca que le enseñó.

-Pero ¿él no esta muerto?- Timi miraba maravillado la caja de música.

-No lo se, hace casi 50 años que no se de él, la Espada dispone como mejor le sirvamos. Antes de irse, me dejo una botella entera con su vitae, para alimentar a la caja. Con paciencia conseguí que aceptara la mía, ya queda poca de la mi Creador.

-¿Y cuando se acabe?

-Cuando se acabe, la canción morirá con ellos.

Por Daciana Bratovich para Revista Vaulderie

 

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