Gehenna, quinta parte

La Gehenna en la actualidad.
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Para este último apartado hemos tenido que recurrir a múltiples Nodistas para extraer algunas conclusiones, algunas más extraordinarias que otras.

Una de esas historias es del 1999. Nos relata la llegada de un Brujah desconocido para todos a la ciudad de Praga. El Brujah aseguraba ser de Londres y que venia de 2013. Los Tremere que lo encontraron lo interrogaron y le hicieron pruebas de sangre.

Lo asombroso del asunto era que Georges (así ha pasado a la historia) decía la verdad. El Brujah no sabia cómo pero había adquirido Temporis y había conseguido llegar allí.

Contó historias de una estrella roja que trajo una niebla que debilitaba la sangre. De rumores de una chica y una gárgola que buscaban a los arrepentidos para salvarlos. De un extraño culto de algo de una hija de Eva en el Cairo. De algo monstruoso reptando por NY. De vampiros que morían cada noche como cáscaras vacías.

Lo último que recordaba era que en un arranque de frenesí diabolizó a su compañera y al chiquillo de esta y de golpe estaba en una ciudad desconocida.

Por desgracia el Brujah se expuso al Sol a causa de los remordimientos que el amaranto le provocaron.

Otra de las historias que nos contaron los sabios nodistas es que la Gehenna es un castigo no de Caín, si no de Aquel que lo creó, y que llegará cuando Yavhé se canse de que corrompamos a sus hijos.

Según algunos nodistas baharis, Lilith escogerá a su avatar y los pocos que se muestren leales y renieguen de su padre serán bendecidos con los frutos de su jardín.

Otra historia que también corre en susurros, fue sobre el sarcófago de Ankara. La estrella roja ya había aparecido y se creía que esta reliquia tendría un papel decisivo en los Tiempos finales. Las sectas pelearon por ella, pero el gangrel Beckett consiguió robarla.

Hubo un gran desconcierto, pero al poco tiempo, Anatole apareció. Decía haber estado en Enoch, la primera ciudad acompañado de un grupo de Giovanni y Brujah. Aseguraba que Dios lo había hecho su instrumento para detener la Gehenna. Poco despues los pocos que pudieron ver Ajenjo observaron su desaparición.

¿Podría ser que Beckett y Anatole encontraran algún pasaje perdido del libro de Nod donde estuviera escrito como parar el apocalipsis? Sea como sea, como llego se fue, llevándose las respuestas a tantas preguntas consigo.

La opinión mayoritaria de los más reputados nodistas es que aunque estamos atravesando lo que llaman “Las noches finales” no es ningún anuncio de la Gehenna, que no hay señales y aseguran que los pocos que hayan visto una estrella roja son solo fruto de mentes trastornadas que solo quieren ver arder el mundo.

¿Encontraremos alguna vez una copia integra del libro de Nod que ilumine nuestras dudas? Confiemos que sí.

(Resumen libre del módulo Gehenna, Teatro de la Mente y V20 escrito por Daciana Bratovich para Revista Vaulderie)
Ilustración oficial de White Wolf de Beckett.

 

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