El Sabbat, política

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El Sabbat es un organismo compuesto de miles de miembros bajo la premisa de “Lealtad y Libertad”.

Mas bajo este estandarte bullen ideologias tan dispares que hacen su convivencia una espada de Damocles que pende sobre la secta.

Hay 2 facciones independientes (La Mano Negra y la Inquisición) que no forman parte de la política aunque su sombra sea larga.

La Mano Negra

Es la elite guerrera del Sabbat. El compromiso de sus miembros solo se romperá con la muerte definitiva.

Se podría decir que son el esqueleto del Sabbat, ya que gracias a ellos la secta ha sobrevivido a sus peores épocas de autodestrucción.

Principalmente esta formada por Gangrels y Assamitas antitribu, pero los hay de todos los clanes.

Los dirigentes son los Serafines, que están solo bajo las ordenes del Regente.

Los Dominos son los siguientes en la escala de mando, seguido de Tenientes, Generales y Soldados.

Todos y cada uno de ellos llevan grabada una marca en su mano derecha, que se puede ocultar pero no borrar.

La Mano tiene muy pocas manadas, prefieren distribuirse aquí y allá, esperando ordenes. Las que hay son extremadamente letales y solo se ven en asedios o misiones de alto secreto.

Cualquier Obispo o superior puede convocar a la Mano, pero hacerlo por nimiedades esta extremadamente mal visto y acarrear consecuencias negativas.

La Inquisición

Una de las grandes lacras que tuvo (y tiene) el Sabbat son los Infernalistas. Estos vampiros adoradores del demonio eran una grave amenaza, por lo que se creo esta institución.

Los Inquisidores son cainitas de lealtad y fe intachable, que viajan por los territorios en busca de herejes. En general van en grupos de cinco acompañados de uno o dos templarios.

Nadie los quiere en su territorio, pero todos callan bajo un temeroso respeto, rezando para que sus ojos no caigan sobre sus pellejos.

Llegan sin anunciarse e interrogarán a todos y cada uno de los Sabbats que vivan en el territorio, desde los neonatos a los Cardenales.

Ser acusado a la Inquisición es casi una sentencia de muerte en el mejor de los casos. Los Inquisidores tienen la fama (y bien ganada) de crueles e imaginativos torturadores.

La influencia que ejercen en la política es abrumadora, pudiendo destituir a cualquier Arzobispo, Obispo o Ductus.

El número de Inquisidores ha aumentado así como su rivalidad con la Mano Negra. Los miembros de una y otra facción tienen terminantemente prohibido pertenecer a ambas, cosa que el resto de la Secta agradece.

Tras hablar de las facciones especiales dentro de la organización, vamos a hablar de las generales.

Lealistas

Son los de comportamiento más radical. Para ellos cada vampiro es su propio dueño y no debe responder ante ningún superior.

No suelen aceptar ordenes, son los más violentos y los que más fácilmente romperán la Mascarada solo por echar unas risas.

Los demás vampiros les tienen poco o ningún respeto, tratandolos como niños, y que esto de ser Lealista es una fase de cainita neonato.

Sus filas no dejan de crecer y esto preocupa a los más prudentes de la secta, que ven en ellos un arma de doble filo.

Moderados

Más organizados y menos laxos que los Lealistas, pero con la firme creencia que el Sabbat debe romper las reglas que no son compatibles con la libertad vampírica.

Pondrán en duda las decisiones temerarias o que consideren estúpidas, como asedios y cruzadas.

Con el lema de “Esta bien, pero puede mejorarse” intentan subir escalones en la política vampírica, aunque de momento no es la más numerosa.

Status Quo

El grueso de sus filas lo conforman Lasombras y Tzimisces. La gran mayoría de los lideres del Sabbat pertenecen a esta facción.

Para ellos la imagen severa y las políticas que se han llevado a cabo han funcionado, por lo que cambios radicales como los que piden los Lealistas o en menor medida los Moderados, solo sirven para calentar y crispar el ambiente.

Juegan con el reparto de poderes para controlar y acallar futuras rebeliones, pues su objetivo no es la represión ni control excesivo de los de menor rango.

Ultraconservadores

Los más viejos de la secta opinan que el tiempo de la libertad se ha acabado, que toda la lealtad de la secta debe ir contra los antediluvianos y sus esbirros Camarilla.

“La Gehena se acerca, dicen, las señales están aquí”. Su obsesión es convertir todo el grueso en un ejercito organizado, y como no, guiado por ellos.

Aún quedarían 3 facciones minoritarias (Tzimisces del Viejo Mundo , La Orden de San Blaise y los Hijos del Dragón) pero son sumamente minoritarias.

Escrito por Daciana Bratovich para Revista Vaulderie

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